La depresión merece más divulgación social, requiere conocimiento colectivo, así como atención y consideración… “Más información y menos prejuicios”. La depresión no es una enfermedad mortal, más sin embargo mata lentamente a su victima, es tan estructurada y sigilosa que a matado personas, relaciones, trabajos, esperanzas e ilusiones. Así q realmente ¡No! La depresión no es una enfermedad mortal, pero si podemos decir que es el más cruel sicario.

El preguntar un poco más de lo estandarizado puede hacer la diferencia en el día de una persona que padece depresión.

Cuando hablamos de depresión y sus causas lo primero que pensamos es en la pérdida de un ser querido, la ruptura de una relación, la pérdida de un trabajo o cualquiera que se parezca a alguna de las anteriores ¡Y si! Podríamos decir que estos pueden ser algunos de los disparadores más recurrentes para sufrir un cuadro depresivo. Pero estamos dejando de lado el elemento sorpresa; ya que no siempre existe un motivo aparente para que el mounstro de la depresión aparezca.

¿Existen predisponentes genéticos para sufrir depresión?

Muchos estudios muestran que hay un componente genético en la depresión, aunque aún no se ha podido identificar dicho gen. La ciencia a realizado algunos estudios (incluidos trabajos con población general y estudios de gemelos), que muestran cómo se triplican las probabilidades de desarrollar una depresión para las personas cuyos padres o hermanos han tenido este trastorno. En otras palabras: las personas que tienen un familiar que haya tenido depresión son mas propensas a desarrollar el trastorno, aunque también son necesarios otros factores. 

Una vez que tenemos esta información, entonces toma sentido que nos encontremos con personas que aparentemente no tienen nada por lo cual estar deprimidos, más sin embargo lo están y peor aún cada vez se encuentran más sumergidos en ese laberinto sin salida. No mienten ni exageran cuando hablan de un inmenso malestar y que no saben por qué están así.

Factores que pueden influir o mantener la depresión

Factores genéticos, cambios hormonales, ciertas enfermedades médicas, estrés, duelo o circunstancias vitales estresantes también pueden contribuir al desarrollo o mantenimiento de la depresión. La combinación de cualquiera de estos factores puede producir cambios en nuestro cerebro y dificultades para adaptarnos a los eventos internos o externos, contribuyendo a que aparezcan síntomas depresivos. 

En algunos casos, existe un evento disparador y luego comienza a producirse una especie de espiral, por ejemplo: supongamos que tu pareja te deja, comienza un sentimiento de tristeza por lo cual no se tiene ganas de hacer nada y comienzas a evitar ver a tu familia y amigos, y el dolor es tan agudo que se requiere un adormecedor del mismo y entonces aparece el consumir de alcohol. Esta secuencia de eventos relacionados pueden hacer que te sientas cada vez más triste y más deprimido.  Ya que este círculo vicioso poco a poco comienza a alejarte de lo que realmente quieres pero no sabes cómo pedirlo “Apoyo, y comprensión” ¿Te suena familiar? ¿Me equivocó en la descripción de esta rueda de la fortuna?.

La depresión es un trastorno biosocial. Esto quiere decir que para explicar la génesis de la depresión es necesario considerar la interacción entre factores biológicos y ambientales o psicológicos. Ambos factores son caras de la misma moneda y su interacción es importante para explicar la depresión y otros trastornos psiquiátricos. Estos factores pueden interaccionar a distintos niveles, a nivel de la resiliencia, como disparadores, como mantenedores y como factores para acabar con un episodio depresivo.

¿Qué es la perdida en un cuadro depresivo?

Para poder familiarizarnos más con este sicario como lo llamamos al principio de este escrito. Debemos tener presente que estar triste no es lo mismo que estar deprimido, podemos estar tristes unos días pero conforme pasa el tiempo poco a poco nuestro estado de ánimo regresa a la normalidad. La depresión no es así; el malestar de esta, es constante y trae consigo culpa, enojo (hacía el mundo o hacia uno mismo) y sobretodo una gran pérdida, pero no hablamos de las pérdidas típicas como las que ya mencionamos anteriormente, estas perdidas no son visibles ni siquiera para el afectado debido a que no son tan fáciles de detectar.

Por ejemplo: siguiendo con el ejemplo de la ruptura de una relación amorosa, cuando esa persona no está es doloroso pero hasta cierto punto es tolerable, lo que enloquece es la pérdida de aquello que esa personaba me daba o representaba y que hasta cierto punto podemos pensar que jamás lo volveremos a tener con otra persona: “Es que él/ella veía en mi capacidades que ni yo veo” “El/ella era la única persona que realmente se preocupaba por mi” “Él/ella fue la primera persona que me hizo sentir amado”. En otras palabras me entristece perder a mi pareja, pero lo que me está matando es que perdí la única confianza en mi que tenía, perdí cuidado y por último perdí amor.

Cuando hablamos de este tipo de pérdidas, queremos que quede claro que pueden aparecer en cualquier esfera de la vida cotidiana perder mi trabajo puede simbolizar perder valía como persona o perder una amistad significa perder comprensión, los ejemplos pueden ser infinitos ya que esto depende de la necesidad que está quedando descubierta y tememos jamás vuelva a ser llenada.

Mi mayor interés es que podamos como sociedad ser consientes de que la depresión no es un estado en el cual quiera sumergirse por voluntad propia quien lo padece. Tampoco está por debilidad o falta de carácter, no juzguemos o etiquétenos a las personas, brindemos apoyo, regálenos una sonrisa, prestemos nuestro hombro para llorar y nuestros oídos para escuchar sin emitir ningún juicio, una persona depresiva es valiosa y está llena de virtudes que él no puede ver pero nosotros si, se empatico y así contribuirás a brindarle una pequeña luz a esa alma solitaria. Y si te sientes identificado entonces busca ayuda profesional, no es normal vivir con tristeza, sin energía o con apatía, la vida no siempre es dulce pero si ofrece grandes dichas.

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